
Un domingo al mediodía en las calles de La Habana revela escenas de vida cotidiana que parecen detenidas en el tiempo. Bajo un sol que presiona con fuerza sobre los transeúntes, dos niños desafiaban el calor y la rutina mientras descendían una avenida inclinada sobre lo que llaman “La Chivichana”, un improvisado vehículo que combina ingenio y diversión.
El espectáculo, sencillo pero lleno de energía, muestra cómo los más pequeños encuentran formas de juego incluso en medio del intenso calor capitalino. La risa de los niños y la velocidad con la que avanzan por la avenida contrastan con la calma y el ritmo pausado de la ciudad a su alrededor. Para ellos, la calle se convierte en un espacio de aventura y libertad, donde cada descenso es una nueva hazaña que desafía la gravedad y el calor.
Más allá del entretenimiento, la escena refleja también la creatividad y resiliencia de los niños habaneros, capaces de transformar objetos cotidianos en juguetes que alimentan su imaginación. Mientras los transeúntes continúan su camino, estos pequeños protagonistas recuerdan que, incluso en la rutina diaria, siempre hay espacio para la alegría y la invención.
La Chivichana no es solo un juego; es un testimonio de la vitalidad de la infancia en La Habana, donde la calle y la creatividad se mezclan para crear momentos que quedarán grabados en la memoria de quienes los presencian.
Mira el reportaje aquí:

Deja un comentario